Si, fue un desecho. Ese tipo de pintas infantiles estilo M.A. del equipo A sólo existió para joderme la noche. Venía puesto de coca, con su porrito en la mano y su moto chillona bajo su culo. Así que aparecí frente a él en la carretera, justo cuando dejó a esa tipa a la que le llama novia. Me intentó esquivar a gran velocidad, más aún si en un instante tiene a alguien como yo delante, aparecido de la nada. No lo entiendo, me afeité esa noche, me vestí bien e incluso perdí el tiempo en peinarme. Cuando me miré en el espejo creía que estaba guapo. Pero el imbécil éste no lo aprecia y se pone a gritarme insultos mientras se caía con la chatarra de dos ruedas que montaba.
Me acerqué a él lentamente a medida que los ruidos que sacaba de su boca eran más graves y más sonoros. Me chirrían los oídos de escuchar tanta tontería, así que lo levanté con mi brazo derecho unos diez centímetros del suelo y le tapé la boca con la otra mano. Un cuerpo currado de gimnasio y anfetaminas que tamblaba y se meaba ante un flacucho como yo. Sus ojos, dilatados por la droga y rojizos del humo me hicieron perder un tiempo la constancia de lo que ocurría. Me entretuve en sus pupilas, en cómo alguien se puede degradar de esa forma.
Alejé poco a poco la mano que le tapaba la boca mientras le hacía un signo de silencio. Evidentemente es estúpido y gritó. Creo que dijo "socorro". O la mitad de la palabra nada más. Antes de que pudiera darse cuenta, incluso antes de pestañear, mi mano lo agarraba por el cuello tensándole las cuerdas bocales para que no emitiera más sonidos.
- A ver... ¿qué puedo hacer contigo? Eres un mierda. Casi no necesito usar mis poderes contigo. Tienes la apariencia de un tipo duro y ya te has meado. Nadie te echará de menos... bueno, no, quizás el camello sí. Seguro que te dejas los euros en comprarle esa basura. En fin...
Pensé un rato qué hacer. Desde que creé la compañía son mis trabajadores los que se encargan de ésto. Creía que iba a echar de menos cargarme a un tipo e incluso sonreí cuando pensaba que matar no estaba bien. Da igual, estoy de vacaciones y este individuo está sentenciado. Sólo hace falta saber cómo y extraerle el resto del jugo... el poco que pueda tener.
- Bien, probaré a ver como ardes.
Apreté mi mano en su cuello un poco más, hasta romperle las cuerdas vocales definitivamente, no me podía permitir que llamara mucho la atención. El tipo pataleaba de terror con sus pies al aire. Lo solté y cayó al suelo, llorando. Ni me hacía gracia, es patético. Hice un chasquido con mis dedos y comenzó a arder su cuerpo. Ahí estaba, retorciéndose de dolor. Quizás es duro morir así, pero no preveía nada bueno en él, se lo merece.
Y es cierto lo que imaginaba. Al exhalar el humo con sus cenizas para integrar su alma con la mía descubrí auténtica mierda. No aprendí del tipejo nada nuevo, sólo que había abusado de alguna chica con miedo para denunciarlo, que se metía en peleas con gente que no quiere problemas y que faldaba de consumir drogas. He hecho algo bueno para la sociedad, pero para mi, nada. De este tío no puedo sacar ni una ventaja. Tendré que esforzarme en olvidar sus recuerdos. Entre ellos vi a los desgraciados de sus padres, que ya son viejos. Ellos lo criaron así de mal... podría acabar con su familia, pero el dolor de perderlo de esta forma sería suficiente.
Cuando su cuerpo se quemó y terminé de ponerme en comunión con su espíritu, me agaché y golpeé su calciznada cara.
- Deberías haberme tenido respeto. Nunca sabes con quién te puedes encontrar.
Vaya, mi móvil suena. Mi empresa, por la noche... supongo que tendré que contestar.