Freddy Jr. Krueger
Aqui estoy, manchado por la mala vida de mi padre, sin conocer a mi madre. No se cual de los dos sería el que me puso el nombre, pero me hicieron daño hasta con eso. Tener el nombre de un asesino, sin poder ocultar que soy su hijo, es algo bastante complicado de llevar. Y no duden de que he intentado ponerme apodos: Fred, Junior, Sr. Efe... pero ocultarlo resulta muy difícil, especialmente porque siempre piden el DNI para cualquier cosa.
No llegué a conocer tampoco a mi padre, salvo por lo que los films dejan recordar de él. Un tipo con cara verde, unas garras en la mano, que se mete en las pesadillas de la gente. Si debo admitir que su chaleco y su sombrero los tomé prestados, al menos en diseño. Ya que me acompaña el nombre y el apellido, puedo permitirme ese lujo. Pensaba que podría ganarme el respeto de la gente, a través del miedo si hace falta, pero hasta un grupo de niñatos en la puerta de un museo es capaz de reírse de mi.
No impongo por un motivo sencillo: no puedo delinquir, ya estoy siendo observado. Dicen que tengo un cromosoma XXXY o algo así. Tendré las tres equis, pero te digo que no me gusta el porno. Nunca me gustó, no le veía motivos. Tampoco me comparéis con el tipo ese, Dexter... no he matado nunca a nadie, ni se me ha pasado por la cabeza, ni lo podría hacer. Tengo ojos sobre mi nariz siempre...
Pasé parte de mi juventud buscando a mi madre. Incluso llegué a comprarme un mono, por si la leyenda se hacía realidad. Me recorrí, y sigo recorriendome, España entera. Creo que soy español, aunque no tiene mucha lógica, porque si mi padre era verde y yo soy blanco, mi madre podría ser de cualquier color. En cualquier caso, mi primer recuerdo es en éste país, en un orfanato. Lo peor de la infancia fue cuando nunca me dejaban coger tijeras...
No estudié mucho, casi que hablo mal. Vagabundeo por todo el país, y me río de la crisis. Yo llevo en crisis toda mi vida, y son ya más de cuatro décadas, aunque como cumplo años el veintinueve de febrero (pasado mañana, felicitadme), sólo tengo diez años. Tampoco es que haya nadie preguntando por mi para llevarme al cole.
Al final desistí de todo. Mi vida es triste, no tengo motivación. Aprendí una cosa que me gustaría exportar a todos: si eres un asesino en serie, y haces películas de miedo, no le pongas tu mismo nombre a tu hijo, que lo marcas.






