martes, 31 de marzo de 2009

Malviviendo

Me resistí a ver Malviviendo a pesar de que las referencias que tenía eran buenas. Así que una tarde aburrida, sin la necesidad de bajarme alguna serie puntera de EEUU como Heroes, que ya desfasa demasiado, probé a darle al play a los capítulos más económicos de panorama Español.

Un poco rayado al principio con El Negro, más que nada porque voz de andaluz tiene poca. Pero luego empiezas a ver el show y te das cuenta de que, a pesar de lo irreal que puede parecer, todos los personajes que se hacen están en la vida real, casi todos los conocemos: el yonki, los canis, el camello, etc.

Malviviendo te transporta a un barrio "chungo" de Sevilla e ironiza sobre todo lo que lo rodea. Creatividad de la buena, y muy barata: sólo 40€ el primer capítulo, y la calidad de producción y realización es bastante alta.

Eso sí, no es para todos los públicos, tiene un humor muy "especial".

lunes, 30 de marzo de 2009

Cerrado por cansancio

Éste post se autodeclara en Huelga por cansancio.

Si tiene alguna queja, comentario, crítica, insulto, halago, súplica, amenaza, tendencia a compartir, ideales por los que luchar, una persona a la que amar, varias a las que odiar, recuerdos que sólo curan el olvido, lágrimas en los ojos, dientes amarillos de fumar, medio par de zapatos de clowd, una cana, una hipoteca sin pagar, un sueño de pagar una hipoteca, hambre, idea, maldición, anécdota del día o cualquier cosa que me falte por decir...

Compártela con nosotros.

Por que todo es importante. Para lo demás, está éste Blog.

jueves, 26 de marzo de 2009

7:17

Suena el despertador. El ruido es tan agudo que penetra en mis oídos fugazmente taladrando mi cerebro. Me quejo al mismo tiempo que abro los ojos. Siento dolor, en el estómago, en la espalda, en mi alma. Busco entre las sábanas con mis manos, pero no hay nada... nada más que ese demonio con forma de vidrio que dejé seco anoche. Ese demonio que circula por mi sangre, que destroza mi hígado.

Giro mi cuerpo y miro el reloj. La luz roja de los números digitales me molesta ante tanta oscuridad. Aún veo borroso y la hora que percibo son las "6:66". Me incorporo rápidamente, froto mis ojos, no puedo negar que tengo miedo. Me cuesta mantenerme en pie, mi cabeza está a punto de estallar, es como si todo se moviera. Me agarro con una mano en la cama, cierro los ojos, me intento tranquilizar. Parece que todo da menos vueltas. Menos. Menos. Todo quieto.

Abro los ojos, con el miedo de mirar al reloj y ver algo tan irreal. Lanzo un suspiro de alivio, son las "7:17". Por alguna extraña razón, el miedo me invade de nuevo. En el suelo, cerca de la mesilla de noche, está la biblia abierta. El último libro que intento leer. La recojo, sin cerrarla, y le hecho un vistazo:

¿Qué es el hombre para que lo tengas tan en cuenta y fijes en él tu atención...

Ahora tiemblo. El versículo que he leído en la Biblia pertenece al libro de Job, el 7:17. Precisamente el mismo que marcaba el reloj. Cierro el libro sagrado de golpe, lo coloco en un cajón, en el último, lo más al fondo posible. Me agacho y busco el cable de corriente del reloj. Lo encuentro, tiro fuerte, para que todo quede apagado.

No hay luz, las ventanas están cerradas, la puerta también. Pero distingo las siluetas, sería capaz de seguir leyendo, aunque no lo deseo. En frente mía hay un espejo. Mi rostro es cruel, despiadado, sanguinario. Todo lo que un día fui. Pero mi gesto es de miedo, de terror. Me quito la camiseta de mangas largas que tengo y dejo mi torso desnudo frente al espejo.

Heridas, cicatrices aún latiendo. Moratones. Los acaricio a pesar de que cada vez que los rozo con mis dedos siento un gran dolor. Al retorcerme, cabizbajo, puedo ver los restos de vómito de mi anterior noche, que adornan tenebrosamente a los arañazos que he dejado en la pared cuando siento tanto terror.

Ya siento el golpe. Ese terrible golpe. No quiero darme la vuelta, a pesar de que se que el golpe viene de allí. Tengo miedo, tanto miedo como cada día que he pasado aquí, como tantos días que no se realmente cuando acabará. Los golpes son más intensos, ya pronto van a salir.

Una luz rojiza, enfermiza. Unos gritos de desesperación, de venganza. Las puertas del infierno se han abierto tras de mí, de un simple armario. Las llamaradas que escupen cráneos gritando, restos de niños, de mujeres decapitadas, que avanzan con la siniestra melodía del sufrimiento que me van a causar... como cada día.

Pero no son sus golpes los que me duelen, porque el dolor físico es soportable. Son los recuerdos, los recuerdos del dolor que yo si les causé a ellos, mientras sonreía, regocijándome de sus muertes. Recuerdo cuando atravesaba sus corazones, sintiendo como dejaban de latir. Y lloro de miedo, porque siento un grito en el recuerdo de cada ultimo respiro que gritaba la palabra venganza.

Aquí están, devorándome. Apuñalándome. Arrancándome la piel. Como cada día, desde hace tanto tiempo. Cuando no puedo tener la esperanza de morir, porque ya estoy muerto. Los entes me gritan con desolación, con odio:

¿Qué es el hombre para que lo tengas tan en cuenta y fijes en él tu atención visitándolo cada mañana y examinándolo a cada instante?

Eso es el párrafo completo de Job, 7:17-18. Incluso ellos, que tienen su justa venganza y me odian cada día, tienen su sufrimiento, el sufrimiento de no poder olvidar cada día hacerme sentir el triple de daño del que yo les hice.

Pero hasta aquí, en el Purgatorio, Dios nos ofrece esperanza. Algún día expiaré todos mis pecados, y me reuniré con él.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Chorripolítica

Es casi diario en la tele: las noticias de política. O mejor dicho, del circo que forman unas personas para que la mayoría del personal se cree que hacen algo.

Lo de hoy es algo más dentro de lo lamentable de todo, primero escucho a Rajoy rajando de Chacón por "querer salir en el telediario". El líder del PP, que un poco zumbado si que está (sólo hay que mirarle a los ojos para ver parte de la locura), se llevó los aplausos de los payasos a los que controla. Posteriormente, el turno de Zapatero, que dentro de lo malo, no es lo peor, pero sigue siendo malo. La manera de defenderse es... volviendo a la guerra en la que Aznar metió a España mientras el país se manifestaba. El penoso orador del PSOE lleva razón, normalmente la lleva cualquier que discute con el caraloca de Rajoy, pero no sé a cuento de qué viene eso mientras el resto del país se consume en la crisis, se cierran empresas o la ley sigue apestando.

Cambiando de tercio, una noticia interesante la de que IU pide que haya transparencia en lo que hacen el resto de días de la semana los diputados, o cuando no están en el congreso. No sé si lo sabéis, pero las monas no sólo las hacen los estudiantes... gente seleccionada por el país, juegan con ideologías perdiéndose por ahí de vez en cuando.

Cuando cumplí dieciocho siempre valoré la democracia, el poder elegir con mi voto. Me lo dijeron mis padres, que lucharon por eso. La idea es buena, el fondo es pésimo. La democracia es un sistema ideal, pero los monigotes dan asco. Seguro que les interesa entre ellos lanzarse esos dardos. Sobre todo cuando en el programa de mi admirado Follonero declaró el presidente de la RAE (un ex periodista) que a González lo echaron porque llevaba mucho tiempo, a pesar de ser el mejor. Es sólo un juego.

Cinco años más tarde de intentar entender éste mundo político, creo haber llegado a una conclusión: el mejor voto es no votar. Porque votar una mierda no es hacer que la mierda salte, es ser parte de la mierda. Eso sí, cada uno es libre de hacer lo que quiera, pero ahí va mi elección.

Aunque en mi ciudad pienso distinto. Ahí si votaría, porque votas a una persona, no a una idea. Son los de arriba del todo los que me parecen patéticos.

Antes de concluir, otro tema político: Dicen que Le Pen puede ser presidente del parlamento Francés. Y lo es por edad... juzgad vosotros mismos éste sistema.

martes, 24 de marzo de 2009

Age of War

Estoy en busca de clásicos juegos en flash... si la memoria me lo permite, recordaré algunos muy interesantes. Hoy quiero dejar el Age of War, un juego que sencillamente engancha:







Espero que os lo paséis! Si queréis jugar en grande, os dejo el enlace aquí

lunes, 23 de marzo de 2009

Tener un hijo, plantar un árbol, escribir un libro

Mi cabeza está que hecha chispas, aunque sinceramente no son muchos los chasquidos eléctricos que podrian ver con un microscopio, ya que el rendimiento puede ser aún mayor. En mi queda una duda, una terrible misión que me costaría demasiado ejecutar. Lo intenté dos veces, y sigo con la espinita clavada de hacerlo realidad.

En realidad, lo intenté dos veces en serio. "Recursivo" es la palabra que mejor lo definen: quiero escribir un libro, mi libro. Y quiero contar una historia fantástica. Sí, fantástica del rollo Señor de los Anillos, Dragonlance, o El Ciclo de la Puerta de la Muerte. Quizás por eso cometo siempre el mismo error: son historias muy largas, mundos enormes que explorar. La densidad me puede.

Hago memoria en las dos que comencé. Una de ella, en mi etapa de fervor adolescente, casi dejando de lado la niñez, me embriagaba con la palabra "magia". Una historia curiosa, divertida, muy veloz, inexperta en todos los sentidos. Si no recuerdo mal, se trataba de un chico huérfano que veía morir a un importante Caballero extranjero. En su picardía, se colocó la armadura de éste y se presentó en Palacio. Lo que no podía imaginar es que el difunto caballero era un guerrero que tenía que luchar contra las fuerzas del mal de Lucifer y la Reina Lucrecia. A partir de ahí, una aventura en la que conocía a curiosos personajes, aprendía a utilizar la magia, etcétera, etcétera. Creo que el protagonista se llamaba Axel. Y ahí se quedó.

En medio de ésta primeriza y la siguiente, varios intentos que ni recuerdo. La otra, que comencé hace relativamente poco (hará algo más de un año), se centraba más en los personajes que en la fantasía, aunque el ambiente seguía siendo mágico. Estructuré un mundo completo que pensaba mostrar por partes, y Lorayn, la protagonista, es una jovencita inexperta, soñadora, que quería seguir los pasos de su exiliado hermano, odiado por la comunista sociedad en la que vivía. Un día, llegaron unos extranjeros en son de paz, pero fueron atacados sin previo aviso. Así Lorayn conoció a Víctor, el marino, y lo ayudó a escapar de prisión. En el camino, desamores, muertes, intriga, abusos... y sólo era una introducción a lo que quería escribir en realidad.

Me gustaba mucho. Nunca pienso un título, pero lo llamaría OtherWorld (OtroMundo). Tenía incluso claves para el futuro, estaba todo en mi cabeza. Pero el volumen de la historia fue el handicap. Comencé a estudiar fuerte en mi apogeo escritor, y tuve que dejarlo. Si se pierde la rutina, se pierde todo. La dejas de lado, y la historia se apaga.

Ambas historias tienen puntos fuertes. Aunque la segunda, la de Lorayn, es mi preferida. Quizás deba cambiar mis ambiciones para conseguir algo provechoso. Y es probable que si me encuentro con fuerzas, estructure todo bien para volver a contar la historia de esa joven, pero cambiando el ámbito, el lugar y muchas cosas, para poder darle un final, al menos cerrar una parte.

El blog es casi una salida. He escrito algo, corto, pero intenso. Es un paso. Mi continuidad aquí me da esperanzas para comenzar ése reto personal. También debo saborear la historia párrafo a párrafo, sin tiempos, sin prisas. Que sea dulce, emocional, impactante. Me está picando el gusanillo, bastante.

Quizás pronto veamos algo nuevo de Lorayn. Pero antes debo estructurar mi cabeza. Por las mañanas tengo tiempo para pensar.

jueves, 19 de marzo de 2009

Dos caras como una moneda...

La hipocresía es útil para salir de un apuro momentáneo, tratándose de una inteligente estrategia en ese momento. Es mejor sonreír un segundo y decir: "oh, si, bien, bien" para no herir a una persona que se muestre ilusionada al máximo aunque lo que te está enseñando te parece una tontería.

Pero en su punto máximo es algo odioso, cuando deja de ser una técnica para ser un hábito. Si estás cerca de mi y eras capaz de reírte a carcajadas, de buscar complicidad en miradas, de llegar a echarme de menos... y de pronto un día, por un acto puntual, casi una niñería, dejas de hablarme totalmente, casi sin sentido. En teoría no te pasa nada contra mi, es sólo que me evitas. Entonces empiezo a creer que todo lo anterior, todo lo bueno de antes era hipocresía.

No puedo explicar de otra forma ese cambio. Si intenté acercarme a tí, entonces me sonreías, y de pronto se acaba. Ese acercamiento no sirvió para nada, porque seguía siendo hipocresía, al menos por tu parte. Posiblemente mañana te hable y me respondas bien, pero ya no puedo creerte. Sólo puedo maldecirte en mis adentros, para crear un mecanismo de defensa en la desagradable sorpresa de tu cambio.

Lo peor de todo no es que estés así conmigo. Tampoco es determinante, ni debo preocuparme ante la incoherencia del caso. Lo peor fue perder el tiempo antes, cuando todo era mentira. Quizás hoy me pregunte ¿por qué? en mis adentros. Pero pronto dejaré de preguntar. Un mal recuerdo lo cura el olvido, aunque no negaré que me llena de tristeza.

Aún así la moneda siempre tiene otro lado. El lado en el que tu no estás, en el que podrías estar, y en el que están mis amigos, mis compañeros de verdad. El lado al que pertenezco.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Nat King Cole

En principio me inspiró Cuatroº, a sus inicios, con aquella publicidad y una voz peculiar cantando lo de aquellos ojos verdes, de mirada serena y realmente la frase es buena, con la armonía de sus sonidos, de su entonación, que ahora El Corte Inglés la vuelve a utilizar para su campaña publicitaria.

El chispazo de interés salta cuando mi madre me escucha tatarearlo y lo nombra como Nat King Cole. El resto lo hizo youtube. Antiguo, pero muy bueno, sorprendentemente bueno tras tanta electrónica como hoy día. Y hay canciones que no sabía ni que eran suyas.

Para el que quiera disfrutarlo:


Aquellos ojos verdes...


Perfidia...


Quizás, quizás, quizás...

Como diría yo mismo: Magnífico. Hay más, podéis buscarlo por youtube. Un soplo de aire arcano para renovar fuerzas.

martes, 17 de marzo de 2009

La niña desaparecida

Este relato está inspirado en hechos reales, pero nada de su contenido tiene la intención de juzgar ni resolver ningún caso real.

La alarma sonó donde más se escucha, en los medios de comunicación: Una niña había desaparecido, lo más triste de un Catorce de Febrero. No era tan niña, casi rozaba los diecisiete. Rubia, alta, guapa. Su foto pronto estuvo en todas las pantallas de televisión, rondando miles de rincones en internet, colgada en cada farola. Manifestaciones con el lema de "Todos somos Virginia". Casi no había pistas, sus amigos lloraban su pérdida, los padres y familiares más directos empañaban con lágrimas los titulares del día.

Pasó casi un mes, y alguien alzó la voz. Era su ex novio, y fue contundente: "yo maté a Virginia". La agonía de la sociedad, enfurecida por un caso más de violencia de género, hizo que se arrastraran más culpables y encubridores, algunos de ellos amigos de la víctima. Se pide la pena de muerte, la cadena perpetua para los culpables, pero la cordura lleva a encontrar el cuerpo antes, para que Virginia tenga su merecida despedida.

Según el asesino y sus colaboradores, acabó con ella la misma noche que desapareció. Un golpe fuerte, con un cenicero. No esperaba matarla, pero la mató. Llamó a sus amigos y la lanzaron al río. Un río muy denso y amplio, capaz de desembocar en el mar. El pueblo se movilizó, gastó todo lo que pudo, tanto humana como económicamente. Llegaron voluntarios dispuestos a terminar con la agonía de la familia. Pero Virginia no aparecía.

Los plazos y la paciencia se acaban. Entonces los culpables se retractan: "la tiramos a un contenedor". Parece casi imposible que eso ocurriera, pues la basura es separada en los vertederos, pero la desesperación hizo volver a movilizar a la gente, descansando sólo para dedicar insultos, para lanzar una lágrima que esperaban fuera la última. Pero lo único que pasó fue el tiempo, tan lento, tan demoledor.

Uno de los que encubrían, menor de edad, dijo algo nuevo: "está enterrada. Hemos mentido por miedo". Nadie le creyó, pero aún así buscaron. Levantaron tierra suficiente como para crear una gran obra, y tierra insuficiente como para dar con la chica.

Los medios de comunicación, la verborrea nacional e internacional, hablaban sobre el caso. La gran pregunta no era dónde estaba el cuerpo de Virginia, más bien el por qué los culpables se cebaban de una forma tan cruel ante una familia destrozada. Fueron condenados, los menores pronto estarían fuera, el presunto asesino pasaría unos años más. Pero no tantos, pues no se encontró ni el cenicero con el que decían haberla matado.

Unos meses más tarde, el padre de Virginia ofrecía una entrevista a un diario conocido de internet: "No vamos a olvidarnos de buscar a Virginia". En La India, cerca de Bollywood, una chica con pelo corto y negro como ébano, leía el titular en su pantalla de ordenador.

- Y yo tampoco me olvidaré de las palizas que me dabas - susurró la chica - ya falta poco para reunir el suficiente dinero que os debo por todo ésto. Cuando salgáis de prisión, os regalaré una vida nueva. Gracias a todos.

lunes, 16 de marzo de 2009

Caminante no hay camino



Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso.

Antonio Machado.

jueves, 12 de marzo de 2009

Quiero más, más...

Las necesidades de los seres humanos son relativas. A día de hoy, con la crisis invadiendo medio mundo (porque considero China la otra mitad) dejan claro los objetivos que debemos conseguir. Mucho ojo con esa palabra: objetivo.

El ser humano es como una máquina, necesita tener un proceso que realizar, un fin. Cuando no es así, existe la posibilidad de que el mecanismo interior de cada uno empiece a fallar, absorbiéndose por la locura, que al fin y al cabo, es encontrar un objetivo nuevo por paranoico que parezca.

Centrémonos en las personas "normales", si es que las hay, pues creo que sólo conozco una, y te aseguro, querido lector, que mi ego no es tan grande. Objetivos poco a poco, como por ejemplo, los estipulados por la sociedad: tener un trabajo, una pareja, una casa, un coche. Imaginemos que hemos avanzado tanto que ya tenemos incluso hijos. La batalla es tan constante, el cambio de objetivos es tan frecuente, que casi no nos damos cuenta en la espiral de misiones que vivimos.

Pero también hay objetivos más pequeños, necesidades específicas, útiles para el día a día, que lo haga más especial. Si tienes por fin dinero, y descubres que puedes tener más, el inconformismo te llega para buscar la capacidad de generar más beneficios. Sólo es un ejemplo, aleatorio de tantos millones como podríamos escribir cada uno: desde que te quede el pelo bien, tener una prenda nueva, o saber hacer algo.

Estos mini-objetivos, ese inconformismo por querer ser ¿perfectos? llegan a ocasionar problemas en las personas. La obsesión a la que están sometidos puede ser tan grave como no tener nada que buscar en la vida, como lo que al principio comentaba de no tener objetivos. Y hago énfasis en la palabra "perfectos": el ser humano no suele buscar la perfección, si no estar por encima del resto tanto como sea posible.

Lo cual, a su vez, es imposible. Puedes ser rico frente a unos millones, y ser ridiculo ante un puñado. O puedes ser el más veloz del mundo y no tener la inteligencia suficiente para resolver un problema matemático. Pero todo es gradual, es decir, aunque cojamos al mendigo más pobre, y le demos todo de golpe, llegará un momento en el que necesitará más.

El espíritu competitivo sólo lo puedo explicar con una frase bíblica: "Dios nos hizo a su imagen y semejanza", todos deseamos poder crear, poder ser superiores, poder controlarlo todo. Incluso, luchar contra ésta afirmación es mostrar inconformismo y buscar ser superiores intelectualmente al resto.

Y puede parecer un problema, pero si le hacemos un poco de caso a Aristóteles y vamos al famoso término medio, esta capacidad competitiva innata del ser humano, la insatisfacción, puede ser realmente bella. Es quizás la mejor forma de evolucionar a la especie. Hasta donde no se...

Creo que a Maslow le faltan unos tropecientos mil pisos en su pirámide.

miércoles, 11 de marzo de 2009

La princesa perdida en la luz

Cuentan los cuentos, de algunos juglares que cantan, que hay una princesa sin collares en su garganta. Dicen vió pasar todo tipo de aldeanos, que dejaron su esencia, su vitalidad y su historia, rindiendo tributo a la noble princesa. Se baña a los pies del atlántico, disfruta del aroma de sus condados, alimenta a todo el reino con sus deliciosos manjares, posee todo lo deseado.

Pero su tez es cabizbaja, por dentro algo la está matando, son sus hijos quienes la pierden, son los villanos los que le están robando. Caen lágrimas de Rocío, en la Cinta sus desechos, apoyada sobre un naranjo, una flecha atraviesa su pecho. Su clara piel se nubla, por el dinero de sus habitantes, sus cabellos se marchitan, la condena es irritante.

Si sus hijos gritan al mar, que la princesa merece amor, son sus hermanos del este, los que callan con desprecio su voz. Sus vestidos de arenas blancas, siguen luciendo brillantes, continuan siendo sus cotos, un preciado diamante. Pero el brillo de su luz, sus vestidos, sus olores, la historia que encierra en sus entrañas, no tiene valor para el exterior, ni para los mediocres que la viven sin prudencia, porque ésta princesa lo tenía todo, salvo quién le hiciera reverencia.

Maltratada por sus hermanos, ella seguirá su batalla, criando poetas y locos, los únicos ilusos que la apoyaban. La princesa sonríe por dentro, solo para el que la quiere mirar, no todos pueden ser los elegidos, que sus encantos puedan encontrar. Bien sabe la princesa, que todo puede cambiar, si el apoyo de su gente, se muestra incondicional.

Son las lágrimas de alegría, cuando se estremece un corazón, más vale un humilde aldeano, que los favores de un mal patrón.

lunes, 9 de marzo de 2009

Al final te mueres

Tan claro como eso, al final te mueres, qué mas da.

Pasamos toda una vida luchando por ser como el resto, por tener lo que tienen todos, y nos agobiamos cuando en el tiempo no lo conseguimos, porque conseguirlo es placer. Pero por mucho que unos consigan y poco que consigan otros, al final todos acabamos igual.

El "alfinaltemueres" es casi una filosofía de vida que te exime de problemas. Al menos es mejor que la drogadicción. Pasa el tiempo y no podemos hacer eso que realmente queremos por el miedo a romper la estructurada vida que llevamos. Pues con esta mentalidad, se corre el riesgo. Y ojito con lo de riesgo, que es lo que separa a un temerario a un "alfinalte..."

Los más puritanos podrán pensar que estoy un poco loco diciendo ésto. Es posible. Pero suponiendo que no, los trangiversadores de la palabra dirían que es un escudo para escapar de la realidad. ¡¡Mal!! todo lo contrario. Saber el final es la mejor forma de ser realista en éste mundo. Y no tener la última tele de plasma, y sentirte mal por ello. O cobrar menos que otro, o pasar un mal día por un desprecio o por cosas minimalistas.

Que quede claro que los "alfinalte..." somos positivos. No descartamos el minimalismo afectivo y emotivo, con sonrisas como armas y cuidando los detalles, ya explicado en alguna que otra ocasión en éste blog. Lo que hacemos es despreciar los malos momentos, sabiendo que cada momento puede ser el último.

Y más vale despedirse con una sonrisa aunque seas un desgraciado, que tenerlo todo y morir llorando.

domingo, 8 de marzo de 2009

La mala educación

¿Somos como nacemos o como nos hacen ser? Posiblemente ésto sea un debate que se puede dejar en un fifty-fifty y posiblemente ninguna de las dos partes esté equivocada. Hay gente, que nace con algún cromosoma más raro de lo normal y tienen problemas mentales que les hacen ser asociales o algo así. Al fin y al cabo, son enfermos. Pero la otra porción es más preocupante.

Comencemos con el ejemplo práctico, presenciado ante mis ojos: un niño llora y grita en la calle. Debe tener unos cinco o seis años. Su padre, un tipo joven, lo tiene cogido del brazo, mientras el resto de una poblada familia con más críos observa. No sé que diablos habrá hecho el niño, pero su progenitor lo agarra y lo obliga a meterse en el coche, para dejarlo allí encerrado. El niño, asustado, grita aún más fuerte, llamando la atención, lo que hace que su padre le amenace con una postura de puñetazo que ni Mike Tyson.

Vayamos al segundo ejemplo, basado también en hechos reales: un niño de unos cuatro años va a pedirle dinero a la madre para chucherías, y ésta se lo niega. El niño le replica con un "me cago en tus muertos" y la madre, casi sin mirarlo, le dice "yo si que me cago en tus muertos, hijo de puta".

Éste segundo caso hoy día tiene una conclusión, y es que el niño, ya crecidito, maltrata a la madre. Ella puede pensar que su hijo es un diablo, pero simplemente es lo que ella quiso que sea, lo que le enseñó a ser. Seguramente, algunos años más adelante, el niño del primer caso esté en problemas en el instituto, metiéndose en peleas ya que es su forma de entender las cosas.

Ésto no entiende ni de etnias, ni de razones sociales. Y es que, aunque es mucho más fácil educar mal a los niños desfavorecidos, los que pueden pasearse en yate y viajar cada trimestre a un país nuevo también pueden ser mal criados. Mucho menos probable es el que salga bien, teniendo unos padres tan ignorantes y con tan poco amor. Quizás ese que encuentre el camino correcto, haya tenido la suerte de poder tener un icono en su niñez sobre como deben ser las cosas. Pero es muy, muy difícil fuera del plano familiar.

El problema continúa sucesivamente, y es que estos niños que ahora aprenden mal, son hijos de niños que pasaron por lo mismo en la mayor parte de los casos, y posiblemente la siguiente generación sea aún peor.

¿Qué soluciones daríais para éste tema? ¿Una ley más dura contra los padres? ¿Profesionalizar gente dedicada a la educación, y si los hay, ofrecerles más alternativas?

viernes, 6 de marzo de 2009

La historia del hijo de puta amarillo

Traer el negocio al extranjero fue bastante más fácil de lo que pensaba, ya que tienes un montón de ahorros en impuestos, vives en un país en el que lo mejor que se puede hacer es disfrutar del sol y de la noche, y estás rodeado de compatriotas que te hacen todo más fácil.

Lo del idioma es lo de menos. No necesito hablar español para vender toda la mierda que traigo de importación desde mi país: artículos de papelería, cajas, zapatos, bolsos, perfumes, calculadoras... lo podemos copiar prácticamente todo. Nuestras tiendas son mejores que cualquier papelería nacional, pero no hacemos fotocopia porque ya tenemos suficiente terreno ganado.

Os explico el plan: te vendo una mierda de papel, bolígrafos, rotuladores, de una marca que compramos a mafiosos sicilianos, le pongo todos los precios a base de céntimos, sin pasarme del euro. Y mientras te ofrezco eso, que es lo que se que van a venir a comprar, miras mil artículos más hechos con la misma mierda de material.

Parece que estoy abusando de la palabra mierda, pero me da igual. La vendo todos los días y siguen comprándomela. Continúo con el plan: mis precios son casi la mitad que los de un negocio nacional, porque recuerdo, yo no pago impuestos. El pobrecito e incompetente españolito tiene que cerrar su negocio al perder clientela frente a mi y no poder llevar a cabo sus gastos. Cuando todos esos cabrones hayan cerrado, mis precios subirán, porque ya tengo el monopolio.

Empezaré con artículos de papelería, regalo, electrónica, zapatos, vestidos... poco a poco iremos ganando terreno con el mismo plan. ¿Creeis que tengo un tiempo máximo para no pagar impuestos? estupideces... solo tengo que cambiar el nombre a mi negocio. Y cada vez somos más.

Nos estamos metiendo de lleno en los restaurantes, que es algo clásico, pero que no nos funcionaba tan bien hasta ahora. Esos "pogres" flipan con la comida que les damos, ¡dicen que es natural!, pero los bastardos no comprenden que a veces tiene más mierda que las hamburguesas que ellos critican. Al menos nos están quitando la etiqueta de que nos comemos a nuestros fallecidos... una pena, porque están realmente ricos.

Estamos entre ellos, sin ningún tipo de problema. Y no nos interesa ser como ellos. Ya viven miles de gitanos así y nunca ha pasado nada. Nosotros no pensamos ni en cambiar de nacionalidad, somos la potencia del futuro, y cada uno de mis compatriotas sabe como luchar para conseguirlo.

Algún día, todos estos degenerados vestirán una ropa de mierda, comerán rollitos de primavera y casi harán desaparecer la erre de su diccionario. Ahora seguimos en el escalón bajo, pero el progreso es contínuo. Una guerra que vamos a ganar sin armas... armas. Si hace falta llamamos a los Yakuza en el futuro. Hablando de eso, posiblemente el gran negocio esté en seguir patentando nuestras artes marciales. Y quién sabe, el templo budista está tardando en hacerse.

"Aligato", imbécil españolito. Algún día trabajaréis para nosotros.

NdA: Todo ficción, que luego la gente se me enfada.

miércoles, 4 de marzo de 2009

El mejor juego de todos

Hoy quiero escribir sobre el mejor juego que he jugado: Final Fantasy VII, la razón para hacer despertar en millones de personas el género del RPG. Un sistema de juego basado en combate por turnos, con una capacidad de mejora de nuestros personajes utilizando la famosa magia en versión de materia, es un atractivo gancho para la estrategia.

Pero eso solo sería una parte del gran puzzle que significa FF7. Desde que comienza la instalación, tal y como estoy ahora mismo, la música ya es envolvente. Las imágenes de Vincent, Cloud, Tifa o Sephiroth, con una gran calidad, se muestran como un nuevo incentivo. Cuando comienzas la partida, la pantalla en negro, con estrellas que deambulan, te llevan a la duda de si ésto realmente está funcionando, amén de ver el rostro de Aeris, caminando por una ciudad de la que se aleja la cámara. Una ciudad que impacta, por su estructuración, por su estilo underground, por su contaminación, por su grandeza.

Y cuando por fin tenemos a nuestro héroe, y al poco de avanzar la historia, descubrimos que somos unos terroristas... Unos malditos terroristas con ambiente ecológico. A partir de ahí el juego es puro vértigo, con el que hay que disfrutar cada segundo. Uno de esos juegos, que aunque lo termines, tienes más cosas que hacer, nuevos retos que disfrutar.

Un auténtico clásico, que aunque tenga un nivel gráfico ya pasado de moda, seguirá siendo espectacular de jugar. Hoy, comienza de nuevo mi partida...

martes, 3 de marzo de 2009

Sonrían por favor

Estiro la boca, hasta que noto como se ensanchan las mejillas. Si puedo enseñar el esmalte de mis dientes, mi receptor sólo puede esperar, impaciente, un brillo de película. Mis ojos se achinan, a veces humedeciéndose, haciendo que ésta sonrisa ocupe todo mi rostro.

Llevamos la tira de años buscando armas para vencer a nuestros enemigos, pero como ya se dice: en casa del herrero, cuchillo de palo, es probable que nuestro mejor arsenal esté en nuestra actitud frente al resto, haciendo de la sonrisa la bala más agradable que puede partir un alma de la misma forma que cualquier cañón.

La sonrisa debilita al otro, tanto, que puede elegir dos opciones: la mala, perturbarse y ponerse serio, o la buena, caer ante tí con otra sonrisa. Ésto hay que entrenarlo, pues la opción buena crece exponencialmente si sabemos controlar nuestro gesto sin tener que llegar a la risa tonta. Mucho cuidadito cuando se perturban, ahí es donde más tenemos que perfeccionar nuestro ataque de simpatía.

Ojito con las medias sonrisas: no son efectivas, salvo para Hollywood y alguna película independiente. Al menos, no son efectivas porque no pretendemos seducir a nadie, más bien lo que queremos es ganarnos a cualquiera y ganar cualquier conflicto de mal entendidos.

Cualquier mal rollo se puede acabar con una sonrisa. La sonrisa te hace fuerte, porque al final todo el mal es envidia, y si envidian tu sonrisa y no pueden arrebatártela, acabarán intentado sonreír ellos, deseosos de encontrar tu mismo estado de felicidad.

Si alguien te pregunta por qué sonríes, di que no tienes motivos. Si te piden que dejes de sonreír, no lo hagas: la constancia es la clave. Al principio puedes coger agujetas en la cara, después te darás cuenta que sólo se trata de munición cargada.

Sonrían por favor. Es todo más sencillo.

lunes, 2 de marzo de 2009

El hambre apura la creatividad

No solo malviviendo es una luz creativa tras la crisis. Youtubeando, puedes encontrar a un montón de gente con talento para sacarte al menos una sonrisa, para sorprenderte. Me quedo con Toni A. Martínez, un tipo que le da por cantar sobre temas recurrentes (crisis, crisis, crisis) y algunas que otras cositas más. Sin desperdicio:






domingo, 1 de marzo de 2009

Música desde Youtube

http://vidtomp3.com/index.php, ésta página lleva tiempo existiendo, pero casi no tiene publicidad. Su función es muy útil: pones una dirección de youtube, MySpace u otro lugar, le das a download y... ¡tachan! Tenemos el mp3 de esa canción listo para escucharlo en nuestro PC.

Casi todas las canciones se suben a youtube, y es mucho más fácil conseguirlas así que ir buscando en megaupload o rapidshare, donde últimamente están denunciando los enlaces.

Lo curioso del caso es que a pesar de su gran utilidad, no ha trascendido a gran nivel el uso de ésta web. Mucho mejor, será una herramienta para unos pocos. Ya he conseguido un par de canciones que estaba deseando tener, y posiblemente se convierta en mi fuente ahora mismo.

La calidad es aceptable, al menos desde el portátil. Tampoco nos vamos a quejar mucho...