viernes, 6 de marzo de 2009

La historia del hijo de puta amarillo

Traer el negocio al extranjero fue bastante más fácil de lo que pensaba, ya que tienes un montón de ahorros en impuestos, vives en un país en el que lo mejor que se puede hacer es disfrutar del sol y de la noche, y estás rodeado de compatriotas que te hacen todo más fácil.

Lo del idioma es lo de menos. No necesito hablar español para vender toda la mierda que traigo de importación desde mi país: artículos de papelería, cajas, zapatos, bolsos, perfumes, calculadoras... lo podemos copiar prácticamente todo. Nuestras tiendas son mejores que cualquier papelería nacional, pero no hacemos fotocopia porque ya tenemos suficiente terreno ganado.

Os explico el plan: te vendo una mierda de papel, bolígrafos, rotuladores, de una marca que compramos a mafiosos sicilianos, le pongo todos los precios a base de céntimos, sin pasarme del euro. Y mientras te ofrezco eso, que es lo que se que van a venir a comprar, miras mil artículos más hechos con la misma mierda de material.

Parece que estoy abusando de la palabra mierda, pero me da igual. La vendo todos los días y siguen comprándomela. Continúo con el plan: mis precios son casi la mitad que los de un negocio nacional, porque recuerdo, yo no pago impuestos. El pobrecito e incompetente españolito tiene que cerrar su negocio al perder clientela frente a mi y no poder llevar a cabo sus gastos. Cuando todos esos cabrones hayan cerrado, mis precios subirán, porque ya tengo el monopolio.

Empezaré con artículos de papelería, regalo, electrónica, zapatos, vestidos... poco a poco iremos ganando terreno con el mismo plan. ¿Creeis que tengo un tiempo máximo para no pagar impuestos? estupideces... solo tengo que cambiar el nombre a mi negocio. Y cada vez somos más.

Nos estamos metiendo de lleno en los restaurantes, que es algo clásico, pero que no nos funcionaba tan bien hasta ahora. Esos "pogres" flipan con la comida que les damos, ¡dicen que es natural!, pero los bastardos no comprenden que a veces tiene más mierda que las hamburguesas que ellos critican. Al menos nos están quitando la etiqueta de que nos comemos a nuestros fallecidos... una pena, porque están realmente ricos.

Estamos entre ellos, sin ningún tipo de problema. Y no nos interesa ser como ellos. Ya viven miles de gitanos así y nunca ha pasado nada. Nosotros no pensamos ni en cambiar de nacionalidad, somos la potencia del futuro, y cada uno de mis compatriotas sabe como luchar para conseguirlo.

Algún día, todos estos degenerados vestirán una ropa de mierda, comerán rollitos de primavera y casi harán desaparecer la erre de su diccionario. Ahora seguimos en el escalón bajo, pero el progreso es contínuo. Una guerra que vamos a ganar sin armas... armas. Si hace falta llamamos a los Yakuza en el futuro. Hablando de eso, posiblemente el gran negocio esté en seguir patentando nuestras artes marciales. Y quién sabe, el templo budista está tardando en hacerse.

"Aligato", imbécil españolito. Algún día trabajaréis para nosotros.

NdA: Todo ficción, que luego la gente se me enfada.

2 opiniones :

  1. Curro dijo...

    Ni que lo digas, y la ley española y los politicos que lo estan permitiendo con todo el descaro....

  2. Vanesa dijo...

    Se me han quedao los ojos a cuadros.

    Yo lo dije en mi PowerPoint, pero bastante más light xD

    Desde luego Don José, no tiene usted pelos en la lengua.