domingo, 8 de marzo de 2009

La mala educación

¿Somos como nacemos o como nos hacen ser? Posiblemente ésto sea un debate que se puede dejar en un fifty-fifty y posiblemente ninguna de las dos partes esté equivocada. Hay gente, que nace con algún cromosoma más raro de lo normal y tienen problemas mentales que les hacen ser asociales o algo así. Al fin y al cabo, son enfermos. Pero la otra porción es más preocupante.

Comencemos con el ejemplo práctico, presenciado ante mis ojos: un niño llora y grita en la calle. Debe tener unos cinco o seis años. Su padre, un tipo joven, lo tiene cogido del brazo, mientras el resto de una poblada familia con más críos observa. No sé que diablos habrá hecho el niño, pero su progenitor lo agarra y lo obliga a meterse en el coche, para dejarlo allí encerrado. El niño, asustado, grita aún más fuerte, llamando la atención, lo que hace que su padre le amenace con una postura de puñetazo que ni Mike Tyson.

Vayamos al segundo ejemplo, basado también en hechos reales: un niño de unos cuatro años va a pedirle dinero a la madre para chucherías, y ésta se lo niega. El niño le replica con un "me cago en tus muertos" y la madre, casi sin mirarlo, le dice "yo si que me cago en tus muertos, hijo de puta".

Éste segundo caso hoy día tiene una conclusión, y es que el niño, ya crecidito, maltrata a la madre. Ella puede pensar que su hijo es un diablo, pero simplemente es lo que ella quiso que sea, lo que le enseñó a ser. Seguramente, algunos años más adelante, el niño del primer caso esté en problemas en el instituto, metiéndose en peleas ya que es su forma de entender las cosas.

Ésto no entiende ni de etnias, ni de razones sociales. Y es que, aunque es mucho más fácil educar mal a los niños desfavorecidos, los que pueden pasearse en yate y viajar cada trimestre a un país nuevo también pueden ser mal criados. Mucho menos probable es el que salga bien, teniendo unos padres tan ignorantes y con tan poco amor. Quizás ese que encuentre el camino correcto, haya tenido la suerte de poder tener un icono en su niñez sobre como deben ser las cosas. Pero es muy, muy difícil fuera del plano familiar.

El problema continúa sucesivamente, y es que estos niños que ahora aprenden mal, son hijos de niños que pasaron por lo mismo en la mayor parte de los casos, y posiblemente la siguiente generación sea aún peor.

¿Qué soluciones daríais para éste tema? ¿Una ley más dura contra los padres? ¿Profesionalizar gente dedicada a la educación, y si los hay, ofrecerles más alternativas?

2 opiniones :

  1. Curro dijo...

    Es cierto que muchos padres se las traen, pero a veces un niño adquiere cosas, aprendidas de otros niños, en los colegios, ....., q los padres enseñan, pero no pueden tener al niño dentro de una burbuja, y si se mexclan con niños que ya esten maleducados por sus padres o por quien sea, parte se le puede quedar...

    Verdaderamente es un problema.

  2. Vanesa dijo...

    Hay de todo, como en el caso que comentas el niño hace y dice lo que ve y oye de sus padres. Creo que muchos padres deberían recibir clases de cómo educar a sus hijos, y por qué no, educarse ellos mismos.

    Hay también mucha culpa en las nuevas leyes, se pasó de la libertad al libertinaje. Ahora el niño sabe que haga lo que haga un adulto no puede ponerle una mano encima, con lo cual le pierden todo el respeto.

    También puede pasar que las malas compañías le hagan ser de esa forma, pero también creo que el problema está antes de elegir a esos 'amigos'.

    Yo he tenido la suerte de no escuchar ni una palabra malsonante en mi casa, ni mucho menos un insulto por parte de mis padres. Tampoco me han dicho nunca cómo debía ser o actuar, pero siempre he tenido un buen sentido del bien y del mal, mucho respeto y educación con los demás.

    También tengo amigas que han sido insultadas por sus madres en plan: cabrona, hija de puta... pero eso no les ha influido en su conducta, son personas normales como yo (que sí, que soy normal :P), lo que sí les influyó es en las palabrotas que decían, algo que yo no hacía.

    Tu última opción propuesta... estaría bien, pero me suena a utopía. Sería un gran gasto económico incorporar a este tipo de profesionales y los que se consideran educadores no estarían dispuestos a cambiar sus métodos.