10. Reunión
- ¿Cuánto tiempo hace que vivimos una escena como ésta? - Eleanor preguntaba.
- Hace unos meses, pero cada vez que entras es algo diferente. - respondió Víctor. - Además, ésta vez nos han citado con urgencia.
Las puertas de Andalan estaban de nuevo abiertas para los héroes del Reino de Astrid. El grupo formado por Víctor, Eleanor, Bujic y Lorayn, que viajaba atrás en el carro sin hablar mucho, había llegado a la capital. Hace tan sólo una semana habían recibido la carta real, firmada por Tino, para que llegaran lo más rápido posible, debido a un decreto real.
Se dirigieron directamente hacia el Palacio Real, el punto de encuentro establecido en la nota. A pesar de que viajaban los cuatro, sólo Eleanor y Víctor fueron citados. Bujic aprovechó para hacer unos negocios y se llevó consigo a Lorayn para que le sirviera de ayuda. La muchacha aceptó sin muchas ganas, pero la insistencia del albino pudo con ella. A la joven no le apetecía viajar junto a Víctor y Eleanor, que formaban una pareja que ella no soportaba. Desde la noche que los descubrió, había pocas palabras entre ellos.
Al fin, llegaron al Palacio. Dejaron el carruaje y entraron dentro los citados. A las afueras, esperaban tanto Bujic como Lorayn. Otro carruaje, empujado por caballos convencionales, se paraba frente a la peculiar pareja. De él bajó Erion, con lujosos ropajes y dejando en el interior del transporte a dos bellas mujeres. El mago se alegró al ver a Lorayn.
- ¡Lorayn! ¡Cuánto tiempo! - el chico abrazó a su compatriota, que también le respondió con una sonrisa. - No te esperaba por aquí.
- Yo tampoco pensaba venir, lo hago por trabajo, junto a Bujic.
- En realidad ella me lo debe. - dijo feliz el albino. - No aguantó ni una semana de posadera.
- ¿Posadera? - Erion se extrañó. - ¡Qué ridículo! Estoy seguro de que eres mucho más valida que eso. - El joven avanzó unos pasos y les hizo una señal. - Venid, podéis entrar en la reunión. Al fin y al cabo sois nuestros grandes amigos, tenéis derecho a saber lo que ocurre.
Lorayn y Bujic se miraron y asintieron a la vez, siguiendo al mago. La idea de enterarse de tan importante noticia les parecía muy interesante.
En el interior de la sala llegaron pronto los abrazos. Khalid estaba por allí saludando a los llegados desde Onuha. También Tino se acercó a preguntar como estaban. Había, además, dos personas más, un hombre y una mujer, cada uno en silencio, en lugares distintos, como si no conocieran a nadie. El tipo era alto, con el pelo corto, con brazos fuertes. Llevaba una camisa sin mangas y un gran hacha. La mujer era delgada, morena, vestida con ropajes lilas. Pronto irrumpió en la sala Gené, acompañado de un hombrecillo regordete. El mago se saludó con todos, mientras el extraño personaje sólo miraba todos los rincones.
- ¡Wajajaja! ¡Ésto es mejor que el prefabricado! - decía Don Guante, el rechoncho personaje, mientras golpeaba una mesa de madera.
- Ey, yo conozco a éste tipo... es Don Guante. - dijo Khalid en voz alta, para todos. - ¿Por qué lo has traído, Gené?
- La carta me lo pedía, Khalid. - el mago estaba nervioso al hablar, mirando bastante al suelo. - Oh, estás aquí. - Gené saludó a la mujer que estaba sóla.
- Sí, partí un par de días antes para pasar algo de tiempo en la Capital. - dijo la morena.
- Os la presentaré, su nombre es Christina, y es una de mis alumnas más aventajadas. - todos saludaron a la mujer, que sonreía tímidamente. - Es una gran maga ofensiva, controla el elemento tierra a un nivel muy alto.
- Y aún me queda mucho por aprender. - se sinceró Christina.
- Creo que soy el único desconocido. - dijo el hombre anónimo a todos, en voz alta. - Soy César, de las regiones del norte.
- ¡César! - gritó Víctor. - Eres toda una leyenda. Hablan de ti como el hombre más fuerte del Reino de Astrid y de parte de la Alianza.
- Un poco si que se defenderme con el hacha. - decía modestamente César acariciando su arma.
- ¡Wajajaja! ¡Un hacha! ¡Del norte! ¡Qué típico! - Don Guante gritando sus curiosas frases.
La puerta que lleva a las habitaciones de Palacio se abrieron de par en par. De ella salieron tres personas: El Rey de Astrid y dos mujeres, Lady Violette y Lady Lucile.
- Es muy guapa... - decía Lorayn apreciando la belleza de la Princesa de Funda.
- Realmente lo es, más de lo que cuentan las leyendas. - añadió Bujic.
- Tú tampoco te quedas atrás. - le susurró Erion a Lorayn al oído, dejándola colorada.
- ¡Bienvenidos todos! - saludó el Rey. - Todos habéis llegado a tiempo. Permitidme que os presente a Lady Lucile, Princesa de Funda, y su consejedra, Lady Violette. Ummm... - el Rey observó a Bujic y Lorayn. - ¡No esperaba veros por aquí!
- Majestad, si es algo privado, nos marcharemos. - Bujic puso cara de circunstancia.
- Vosotros dos podéis quedaros. Siempre y cuando no digáis nada de lo que oigáis aquí. - los dos asintieron. - Bien, si pensáis por qué os hemos llamado, la respuesta es sencilla: sois los mejores. Tenemos una misión importante que hacer, que a día de hoy es alto secreto. Pero el primer objetivo es fácil: debéis escoltar a Lady Lucile hasta Lessoan, la Capital de Funda. Allí recibiréis más órdenes, y por el bien de La Alianza, espero que las cumpláis. - todos los presentes asintieron. - Bien, no todos los que estáis aquí vais a ir, y quizás os conozcáis entre vosotros, pero Lady Lucile sólo conoce a Tino y Erion. Si no te importa, Tino, ¿por qué no le presentas a todos a la Princesa? Y de camino dices el objetivo por el que están.
- De acuerdo, majestad. - dijo el veterano mago. - Bien, comencemos. Khalid, Víctor y César son tres grandes guerreros del Reino de Astrid. El primero de ellos es un perfecto guardaespaldas, muy hábil y capaz de utilizar cualquier arma. Víctor es un gran espadachín y un buen estratega, y César es un portento físico con una gran fuerza. Serán los mejores centinelas para el viaje. - Lucile agradecía las palabras con una sonrisa. - Eleanor es una maga sanadora. Por desgracia no hemos conseguido sacar más magos sanadores a día de hoy, es un arte muy complejo. Viene porque la consideramos prioritaria para ésta misión. En cualquier momento puede salvar una vida. Christina es una maga también, elemental, de tipo Tierra. La mejor maga nacida en Astrid. Será un gran apoyo en el viaje. Don Guante... - Tino buscó con la mirada al peculiar personaje, y lo encontró de rodillas hablando a voz baja con una hormiga. - Don Guante es un genio. - hizo un gesto de comprensión a la Princesa. - Fue él quién creó las Catapultas. Lo necesitamos para el futuro. Y el resto del equipo soy yo, Lady Lucile.
- Muy bien, Tino. Creo que has hecho buena elección. - agradeció la joven rubia.
- Perdona, Tino. - interrumpió Gené. - ¿Quiere decir que yo no viajaré?
- No, Gené, no viajarás. Tanto tú como Erion os quedaréis aquí, en el Reino de Astrid, fomentando las escuelas de magia. El Rey ha creído oportuno que viajes por los rincones del Reino para crear más alumnos a la Escuela, además de seguir con las clases en Bernita, donde ya se han dado resultados tan buenos como Christina.
- ¿Y tú piensas marcharte? - preguntó Erion. - ¿Me dejas a mi al mando de todo?
- En lo referente a la magia, sí. - Tino le guiñó un ojo, síntoma de complicidad. - Debo de ir para dejar "mercancía" a la Orden de Avantrash. Además, tengo que investigar un suceso... es posible que haya más magos, en el este.
- ¡Magos! - Lorayn gritó. - ¿Crees que...?
- No lo sé, Lorayn. - interrumpió Tino. - No sé si se trata de Dracken. O si otra civilización ha desarrollado también la magia. Bueno, a todos, partiremos después de comer.
El resto estuvo hablando agradablemente, mientras Lorayn se sentaba sola, pensando en si Dracken, el gran motivo por el que se marchó de Newope, podría estar alli. Antes de que se diera cuenta, Lucile se sentó a su lado.
- Pareces preocupada... - dijo la Princesa.
- Oh, ésto... - Lorayn se cortó, sin saber cómo hablarle a una persona tan importante. - Gracias... por venir a mi lado.
- Es un placer para mi. - sonrió. - Casi nunca estoy con gente de mi edad. Creo que te llamas...
- Lorayn.
- Bonito nombre. Raro, nunca lo escuché, pero me gusta. Suena bien. - La Princesa se levantó. - Debo de irme, es una pena que no vengas, eres una persona a la que sin conocer mucho, le podría contar tantas cosas...
La Princesa se marchó con Violette y el Rey. El resto de personas seguían hablando entre ellos o se marchaban para comer.
- Oye, Gené. - Khalid le susurraba al oído. - ¿Como están?
- Están muy bien. - dijo asustado el mago. - Fadwa se encuentra... feliz.
- Me alegro mucho de eso. Cuando acabe todo ésto volveré. Muchas gracias por todo.
- De nada... - el mago agachó la cabeza y se marchó.
- ¡Wajajaja! ¡Una espada láser sería mejor arma! - Don Guante le gritaba a César.
- ¡Pero qué diablos dices!
Durante la comida, Lorayn no probó bocado. Tenía ganas de ir, a pesar de compartir viaje con Víctor y Eleanor. Ella no los odiaba, ni estaba enfadada, pero seguía dolida por no corresponder sus sentimientos. Tampoco nunca se esforzó por superarlo. Bujic se acercó a ella.
- ¿Quieres ir?
- ¿Cómo? - Lorayn estaba sorprendida porque el albino conocía sus pensamientos.
- Me han encargado colocar las mercancias de Tino... habrá tres carruajes, incluyendo el "Real" que lleva a la Princesa. Puedes colarte en uno de ellos.
- ¿No sería una locura? ¡Me descubrirán!
- Claro que te descubrirán, pero si lo hacen lejos no te obligarán a volver.
- Es demasiado arriesgado...
- Quién no arriesga, no gana.
- No tengo buena experiencia con eso...
- Es mejor perder, que pensar que podrías haber ganado con esfuerzo.
- Bien, intentémoslo. - dijo Lorayn poco convencida.
Al poco tiempo, los tres carros estaban llenos. Bujic, Erion y Gené estaban juntos para despedirse del grupo que partiría.
- ¿No ha venido Lorayn? - preguntó Víctor.
- No le gustan las despedidas. - mintió Bujic.
El carruaje partió, dejando atrás Andalan. Acompañados de soldados convencionales tanto de Funda como de Astrid, el equipo se preparaba para una nueva aventura, muy lejos de casa.
- ¡Wajajaja! ¡Una aventura que algún día recogerán en un libro! - gritaba Don Guante, poniendo nervioso a los demás.







3 opiniones :
Y se acabó el Volumen II. O Parte II, mejor dicho. Los dados están lanzados, las tramas abiertas, y en la Parte III viviremos una gran aventura y seguiremos juntando las piezas del puzzle de éste fantástico mundo. La Parte III: La Bestia Negra, no será publicada en el blog. ;)
Espero que os haya gustado esta parte 2, que es necesaria para el argumento. Ya podéis hacer balance. Quizás en versiones "futuras" sea reeditada o ampliada.
jajajaj, es mortal Don Guante, me encanta ese personaje. Me encantará leer el volumen III.
Enhorabuena :D
Ya está decidido entonces Jose? Avisa, eh!
A mí Don Guante me pone mala, demasiado loco para mí.
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