La autodestrucción del grupo
Pongamos el ejemplo de que unimos en torno a quince personas, cada uno de su padre, de su madre, algún otro de probeta. Todos tienen un punto en común, un objetivo final, que se conseguirá asistiendo a diario durante varios meses al mismo sitio.
Imagindad que el comienzo es tremendamente bueno, nada que ver con cualquier otro grupo en el que hayan estado. Hay admiración, buen rollo, gente que se complementa dentro de su heterogenoidad... en definitiva: pasa de ser tan sólo una obligación a dar ganas de ir. Todo marcha perfecto, el ambiente hace que cada uno aporte lo mejor. Aunque algunos componentes salgan, otros nuevos llegan, y consiguen que con el nuevo conocimiento todos se vayan enriqueciendo.
Cuando todo es perfecto, se desea que incluso sea eterno, es decir, en el clímax más alto, en una fiesta, llegándose a ver todos los individuos en horas extra al lugar donde suelen quedar... llega una temporada media de descanso, de varios días.
Cada uno, en su propio mundo, se vuelve adaptar, va echando de menos la felicidad que había conseguido, y se establece en su vida rutinaria, en la que al final le vale, con sus amigos de siempre, con su familia.
Entonces hay que volver. En principio, muchísima emoción, pero una vez que estás allí, no hay nada nuevo que ofrecer. El aburrimiento se apodera, y comienza cada uno a ser más como es en realidad, demostrándose entonces más fuerte las diferencias: el sentido del humor de unos, el pánico de otros, el afán etiquetador, etc. El clímax está descendiendo, y cada individuo busca el cobijo con el que más encaja, formando subgrupos dentro del grupo.
Era un grupo, y ahora son varios subgrupos y algunos de libre albedrío. Comienzan los malentendidos, por la diferencia de valores: una mirada, una palabra, lo que para unos es insignificante para otros molesta, cuchicheos, aburrimiento... Lo que interesa es terminar, y cuanto antes mejor.
La cuesta abajo en la satisfacción hace que el grupo original se autodestruya. El motivo puede ser, que ya todos ofrecieron lo mejor de cada uno, y ahora a todos les interesa tener su espacio, su hueco, ser importantes en cierta manera, y serlos a su manera. De ahí las confrontaciones. De ahí el no tener un líder fijo, aunque sea seleccionado mentalmente por todos. Quizás, otro problema sea que todos necesitan liderar, hacer las cosas a su manera, extraer su estilo y su personalidad. Y estando todos al mando, se crean las disputas.
Y también falta la comunicación. Porque antes todo el mundo sonreía, ahora lucha. La farsa de todo ésto puede ser el haber llegado al punto alto sin necesidad de pasar por problemáticas distintas, por ejemplo: El joven estudiante que se sale, y es subido de cursos directamente gracias a su gran capacidad. Llegará al éxtasis en su momento más alta, que no le corresponde. Pero puede ser superado por quién saltó cada una de las barreras que se les ponía por delante.
Me gusta creer que el universo tiene a corregirse, y me gusta pensar que cualquier pequeño ámbito es como un miniuniverso. Dentro de un tiempo, continuaré mi seguimiento sobre la autodestrucción o la corrección de éste grupo.







3 opiniones :
La verdad que es un tema muy complicad, de todas formas, cuando yo entre en este grupo en el que estoy actualmente, si lo vi todo muy bien pintao, los primeros dias, me fui a desayunar y me extrañó que no todos vinieran a deyanunar al mismo sitio porque en el curso anterior, ibamos todos juntos a desayunar y no se dividia el grupo en el descanso. Despues de dividirse, los que nos vamos a los bancos nos dividimos en conversaciones diferentes, estos ultimos dias me he visto incapacitado de integrarme en ninguna parte, porq si unas hablan de tintes pelo y otros hablan de otro tema en el que tengo pocas posibilidades de adaptarme, pues me visto como un complemento decorativo haciendo relleno, con ello el aburrimiento en el desacanso tb.
Es dificil hacer un gran grupo y depende de cada uno, hay personalidades que chocan, y hay otras causas que lo impiden, peroooooooo, no es imposible....
Sin ninguna duda, el buen royo que tenemos actualmente en el grupo no es más que, una buena obra de teatro.
Muy buena Jose, Metiendo el dedo en la llaga.
No podrías haber descrito mejor lo que está ocurriendo y lo que, supongo que casi todos, estamos sintiendo.
Siempre hay diferencias, y pensar demasiado en ellas hace que esas diferencias crezcan más y más.
Ya cada uno es libre de actuar como quiera, por el bien del grupo o de uno mismo.
Si una vez se estuvo bien, es posible volver a ello. Sólo hay que tener ganas REALES de que eso ocurra.
Muy bueno, la verdad es que es dificil llevarse bien un gran numero de gente, hace falta mucha paciencia, madurez y respeto por parte de todos, y por desgracia en esta vida hay poca gente que reuna todo o gran parte. Pero aunque no siempre se acabe en piña, porque es muy complicado, pero estaria bien poder acabar en armonia aunque fuese. Aunque no se consigue ni con los amigos del colegio de toda la vida...
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