jueves, 12 de febrero de 2009

Y sin embargo...

Creo que llevo desde el primer día que creé éste blog, intentando poner ésta canción. Por una cosa u otra, nunca daba el paso, así que hoy me atrevo.



Me encanta este fragmento del directo de Sabina. La chica canta también muy bien, pero el enlace entre ambas canciones es una fusión tremenda. El amor desbocado y entregado de la versión clásica, contra la ironía de cada línea del maestro jienense, cargado de una pasión del no te quiero, pero si.

Cada fragmento, con toda la locura del amor: De sobras sabes, que eres la primera, que no miento, si juro que daría, por ti la vida entera, (...), y sin embargo, un rato, cada día, ya ves, te engañaría con cualquiera. Se esconde en el deseo de tener siempre más de lo que posee, algo tan inexplicable como humano...

En realidad, pensaba explicar la canción. Pero es que basta con leerla, con sentirla, con empatizarse en el papel de sentirse así, con todo y con nada. Así que os la dejo, es para disfrutarla:

De sobras sabes que eres la primera,
que no miento si juro que daría
por ti la vida entera,
por ti la vida entera;
y, sin embargo, un rato, cada día,
ya ves, te engañaría
con cualquiera,
te cambiaría por cualquiera.

Ni tan arrepentido ni encantado
de haberme conocido, lo confieso.
Tú que tanto has besado
tú que me has enseñado,
sabes mejor que yo que hasta los huesos
sólo calan los besos
que no has dado,
los labios del pecado.

Porque una casa sin ti es una emboscada,
el pasillo de un tren de madrugada,
un laberinto
sin luz ni vino tinto,
un velo de alquitrán en la mirada.

Y me envenenan los besos que voy dando
y, sin embargo, cuando
duermo sin ti contigo sueño,
y con todas si duermes a mi lado,
y si te vas me voy por los tejados
como un gato sin dueño
perdido en el pañuelo de amargura
que empaña sin mancharla tu hermosura.

No debería contarlo y, sin embargo,
cuando pido la llave de un hotel
y a media noche encargo
un buen champán francés
y cena con velitas para dos,
siempre es con otra, amor,
nunca contigo,
bien sabes lo que digo.

Porque una casa sin ti es una oficina,
un teléfono ardiendo en la cabina,
una palmera
en el museo de cera,
un éxodo de oscuras golondrinas.

Y cuando vuelves hay fiesta
en la cocina
y bailes sin orquesta
y ramos de rosas con espinas,
pero dos no es igual que uno más uno
y el lunes al café del desayuno
vuelve la guerra fría
y al cielo de tu boca el purgatorio
y al dormitorio
el pan de cada día.


Y lo contento que estoy yo, porque sólo me envenenan tus besos, mi adicción, mi droga.

1 opiniones :

  1. Curro dijo...

    MAGNIFICOOOOOOOOOO!!!

    Todo un clásico.