viernes, 17 de abril de 2009

11. Escape, II

Tras unos minutos corriendo por los húmedos subterráneos de Newope, el grupo se encontró de golpe con Eleanor y los otros dos magos. Jonathan se llevó la mano al costado, bastante cansado. Con un hechizo de uno de los magos anónimos, comenzó a restablecer el cansancio del antiguo Guardia. Víctor se arrascaba la cabeza mientras observaba a Eleanor. Era quizás el único momento para descansar.

- ¿Qué fue esa explosión exactamente? - le preguntó Jonathan a la sanadora.
- Debe ser el Maestro, justo en el diámetro contrario al que nos dirigimos. Espero que la patrulla que ha ido a robar aquellos caballos también tenga tanto éxito.
- Se llaman Mo, preciosa. - interrumpió Víctor con una pícara sonrisa. Eleanor le respondió con una enojada mirada.
- ¡Fue increíble! - gritó Lorayn - él sólo ha vencido a tres soldados. Es muy fuerte. - se refería a Khalid.
- Tuve un día de suerte... - dijo humilde el guerrero extranjero.
- Escúchame. - el tono enfadado de Eleanor se dirigía hacia los visitantes en general - ¿Es cierto lo del barco?
- ¡Por supuesto! ¡Mi querido barco! - Víctor parecía emocionarse al contarlo.
- ¿Cuánto tiempo tardaremos en llegar?
- Quizás dos o tres días montados en Mo. - Víctor se arrascaba la barbilla pensativo.
- Pero sólo traímos doce Mo. ¿Cuántos sois vosotros? - opinó Khalid.
- Somos quince magos... más vosotros - Eleanor hizo cuentas - en total somos diecinueve contando con Lorayn. ¿No puede ir un Mo con dos personas?
- Es complicado... - se quejó Khalid.
- Ya estoy listo, sigamos. - ordenó Jonathan.

El grupo empezó a correr, y lo hicieron por bastantes minutos. El efecto del agua sanadora que habían bebido Khalid, Víctor y Lorayn estaba concluyendo, haciendo que estos fueran más lentos. En cualquier caso, los visitantes llevaban un ritmo mucho más alto a pesar de estar en peores condiciones físicas. Incluso Bujic, con el cuerpo de Marit a cuestas, conseguía sacarle varios metros de distancia a Lorayn, Eleanor y uno de los magos anónimos.

- Éste es el lugar. - Indicó Eleanor, señalando hacia arriba. Una cuerda estaba colgando hacia lo que parecía una salida al exterior. - Iremos uno a uno.

Y así fue, uno a uno fueron subiendo. Primero los visitantes, luego Lorayn, posteriormente los magos, Eleanor y Jonathan. Estaban en medio de la calle, con plena luz del sol. Los tres extranjeros se miraron atemorizados, creyendo que era una locura salir así como así de las tripas de la ciudad.

- No os preocupéis. - comentó Jonathan. - Éste mago - señalando a uno que los acompañaba - está haciendo un potente hechizo ilusorio para que no nos vean. Pero debemos ir siempre juntos.
- Esto de la magia es alucinante. - susurró Víctor.

Acto seguido empezaron a correr por las calles, como si todo pareciera una locura. La gente estaba tan tranquila y ellos pasaban a toda velocidad sin llamar la atención. Ya se podía tocar la muralla de Newope.

- Eleanor, no podré aguantar mucho más... - dijo el mago ilusorio.
- Sólo un poco hasta que lleguen ellos... - le pidió la muchacha.
- ¿Qué diablos le pasa? - preguntó Víctor - éste tipo está sudando bastante, su piel es casi azul.
- La magia está consumiendo su energía física. - Explicó Jonathan - Por eso yo antes me agoté tras usar el hechizo de humo.
- Puede que no sea tan alucinante entonces. - comentó el líder visitante.
- ¡Ahí vienen! - gritó Eleanor.

Con un gesto de la sanadora, todo el grupo comenzó a correr hacia ella. A lo lejos se escuchaban gritos de la gente. "Nos atacan". "Los magos han vuelto". "Vamos a morir". Esa era la sintonía de las calles de Newope, especialmente asustados tras la explosión de la otra zona de la ciudad, pero acrecentada cuando varios magos venían montados en los Mo, hacia el "punto de encuentro".

- No puedo mas... - sollozó el mago ilusorio.

De pronto eran visibles por el resto de la gente. Muchos habitantes gritaban de terror y desesperación al ver aparecer al grupo delante de sus narices, casi de la nada. El hechizo ilusorio había concluido y el mago se había caído al suelo, totalmente inmóvil.

Víctor, Khalid y Jonathan sacaron sus armas, amenazando a cualquier ciudadano que supusiera un problema. Eleanor se arrodilló junto a su compañero caído y le tocó el cuello. Había muerto, tras hacer un sobreesfuerzo con la magia.

- ¡Eleanor! - el que gritaba era Simmons, el mago del Cónclave que el Maestro asignó a ésta zona. - ¡Retiraos un poco! ¡Abriremos un boquete!

Un grupo de magos que lo acompañaban, y que habían estado camuflados entre la gente, comenzaron a mover las manos en dirección a la muralla. De las manos de uno salió fuego, de las de otro una ráfaga de viento tremenda. Otro pisoteaba el suelo consiguiendo abrirlo en dos. El muro comenzaba a caer.

Mientras los magos que venían con los Mo era perseguidos por un gran grupo de la Guardia. Víctor y Khalid no dudaron en lanzarse al ataque para hacer ganar tiempo. Tras uno segundos, Jonathan los acompañó. Comenzó una revuelta increíble entre magos y guardias.

- ¡Bujic! - gritó Víctor - ¡Ordena a los Mo que se cubran! ¡Los necesitamos!

El grandullón albino comenzó a gritar a las bestias, y éstas al escucharlo, le siguieron. Incluso algunas se volvieron tan feroces que cargaron contra algunos Guardias. Al mismo tiempo Khalid y Víctor demostraban su grandes artes de combate y acabaron con varios guardias. No tuvieron tanta suerte algunos de los magos, que caían ante sus rivales.

Jonathan tampoco era un gran guerrero, pero se defendía. Lo que no podía era luchar contra dos a la vez, y un estoque le produjo una terrible herida en el brazo, con el que perdió la espada. Antes de recibir el golpe comenzó a conjurar algo, y de su mano no herida salió una nube negra que impactó en la cara de uno de los enemigos, haciendo que cayera al suelo.

- ¡Bastardo traidor! - le gritaba el otro guardia, preparado para dar el tajo final. Cuando ya estaba a punto de hacerlo, una piedra golpeó su cabeza, dejándolo completamente fuera.

Era Lorayn la que se había acercado por detrás, entre toda la batalla, para salvar a Jonathan. Luego lo cogió y lo arrastró hacia donde estaba Eleanor.

- ¡Cúralo! - le rogó la muchacha.
- ¡No puedo pararme ahora! ¡Lleva tiempo! - se quejaba Eleanor - ¡Bebe del agua que te di!

El chico lo hizo, absorbiendo el último sorbo de líquido que quedaba en el bote. Un gran estruendo se escuchó: la muralla había caído. La unión de magia ofensiva había eliminado la fortaleza. Era el momento de salir.

Víctor y Khalid huyeron de la revuelta y se unieron con el grupo. Varios magos habían muerto, y de los que tiraron el muro, estaban tan cansados que no podían correr. El resto huyó por el boquete, junto a los Mo comandados por Bujic, que rápidamente estaba cabalgando uno.

Sólo había ocho Mo. Bujic estaba en uno con el cuerpo de su esposa, del que nunca se separó. Eleanor y Simmons tomaron otros. El resto era para Víctor, Khalid, uno que compartían Jonathan y Lorayn y los otros dos Mo restantes que lo montaban magos anónimos que habían sobrevivido.

- ¿Y el Maestro, Eleanor? - preguntaba Jonathan a gritos mientras huían de Newope.
- ¡No te preocupes por eso! ¡Pronto lo llamaré!
- ¿Llamarlo? - se preguntó Lorayn.

La muchacha, al girar la cabeza hacia atrás para ver como dejaba su ciudad, hizo un terrible descubrimiento: un gran número de soldados de la Guardia se había reunido con flechas, lanzándolas contra el grupo.

La lluvia de flechas incandescentes había comenzado. Y antes de que la chica pudiera avisar al resto, una impactó en su Mo, haciendo que ambos cayeran en las arenas del desierto. Con el ruido del golpe, Víctor llamó a Bujic para que se detuviera. El capitán no abandonaría a la joven Lorayn en éste punto. Además, otra de las flechas alcanzó el Mo de uno de los magos anónimos y al propio mago, acabando con él, aunque el animal aún seguía vivo pero herido.

Simmons se detuvo y bajó de la bestia. Comenzó a entonar algo y creó una barrera circular que los cubría. Las flechas de fuego no eran capaz de pasarlo.

- ¡Ahora es el momento de salir! - gritó Khalid.
- ¡No! - advirtió Simmons - ¡No puedes salir de la barrera o te repelerá haciéndote daño!

El guerrero se detuvo justo a tiempo. Simmons comentó que podía aguantar varios minutos la barrera, e instó a Eleanor que "llamara" a el Maestro ya. Así lo hizo. Se sacó un objeto de entre sus ropas, estiró su brazo al frente y entonó unas palabras. De buenas a primeras, el Maestro estaba allí junto a otro mago.

- ¿Cómo diablos? - se extrañaban tanto Khalid como Víctor.
- ¡Fantástico! - gritaba el Maestro. - ¡Funciona el "Túnel"! Ahora podremos teletransportarnos hacia donde esté la otra base del objeto... - el hombre vio a Víctor completamente perturbado y le explicó el funcionamiento - Es un objeto que se puede separar. Cada persona se lleva una parte, y una persona puede "llamar" a la otra, haciendo que aparezca junto al objeto. Nos ha llevado mucho tiempo crear un objeto mágico de éstas características.
- No entiendo nada... - se quejó Khalid.
- ¡Ya habrá tiempo! - refunfuñó ahora el Maestro. Miró hacia todos los lados y elaboró un plan. - ¡Eleanor! Cura las bestias heridas, las necesitamos. ¡Te ayudaré!
- ¡Ayudadme! - gritó Lorayn.

En los brazos de la joven estaba Jonathan. El golpe tras caer del Mo fue terriblemente fuerte, y el muchacho yacía dolorido, además, la herida de su brazo sangraba, ya que tras el golpe el efecto del agua no había valido la pena.

Alrededor de la barrera había en torno a cien soldados enemigos que habían llegado. Entre ellos estaba Jamica, que gritaba desde fuera:

- ¡No conseguiréis salir! ¡No me matasteis!
- ¿Cómo puede estar viva? - se preguntó Khalid - ¡le clavé un cuchillo en la espalda! ¡Ésta mujer es poderosa!
- ¡Maestro! No puedo hacer mucho más... - se quejaba Simmons - me debe quedar sobre un minuto, no más...

El Maestro terminó de curar a uno de los Mo heridos. Eleanor hizo lo mismo. Se disponía a curar a Jonathan, pero su jefe la detuvo.

- No nos da tiempo a curarlo. - se quejó El Maestro - Móntalo en un Mo. Necesitamos un sacrificio, es lo único que podemos hacerlo.
- ¿Un sacrificio? - preguntó Eleanor - ¿Qué piensas hacer?
- En cuanto la barrera de Simmons acabe, haré una gran explosión hacia esos soldados. Tendréis un Mo para cada uno, y tiempo suficiente para huir.
- ¡Maestro! - gritaban los otros dos magos anónimos, especialmente el que había sido teletransportado con él. -¡No puedes dejarnos!
- Y no lo hará... - la voz de Jonathan sonó, mientras vomitaba sangre, consiguió ponerse en pie. - Yo me sacrificaré.
- ¡No! - le gritó Lorayn - ¡Estás mal! ¡No debes hacerlo!
- Si, Lorayn... - el chico lloraba, mientras concentraba la magia en su cuerpo - Por eso mismo, por mis heridas... sólo soy una carga. Yo os salvaré.
- ¡No puedo aguantar más! - gritaba Simmons.
- Gracias, Jonathan. - dijo el Maestro.

Todos, salvo Simmons, Lorayn y Jonathan se montaron en los Mo. Ella abrazó a su gran amigo y lloró en su pecho. Un Mo cercano, el de Eleanor, le tocó la espalda a la chica, con una señal de que debían irse.

- Jonathan... - Lorayn temblaba.
- No digas nada... sólo recuérdame. - el joven sonreía. - Ahora tienes lo que siempre has soñado, Lorayn. Ahora tendrás una nueva vida. Quizás encuentres a Dracken...

La muchacha lo abrazó fuerte, pero ante la insistencia de Eleanor, se montó en el Mo y se disponían a partir en cuanto la barrera desapareciera. Todos estaban preparados para partir hacia el desierto, para dejarlo todo atrás. Para dejar toda una vida atrás. El cuerpo de Jonathan vibraba, con un rojizo fulgor, de toda la magia que concentraría en su explosión.

- Te quiero, Lorayn. - dijo el muchacho. - Y tú, cuídala. Confío en tí. - dirigiéndose a Víctor.

Simmons cayó al suelo. La barrera había desaparecido, y el mago se había desmayado del esfuerzo. Los Mo empezaron a galopar, mientras los soldados rivales preparaban sus flechas para acabar con ellos.

- ¡Estáis perdidos! - gritó Jamica.

Jonathan sólo sonrió. Y explotó, una gran explosión.

3 opiniones :

  1. Jose Bueno dijo...

    Se acerca el final de El Encuentro. Mi plan inicial era hacer dos capítulos con ésto que he contado, pero he decidido unirlos. Es un poco largo, pero creo que es mejor. Ya sólo queda el capítulo que cierra el tomo, que seguramente lo haré mañana. Además, se incorporará un Epílogo y un Anexo, con detalles explicados. Si tenéis dudas a lo largo de la historia, comentadlo, y en el Anexo lo intentaré explicar todo. Al menos todo lo que debéis saber en éste punto. Gracias!

  2. Vanesa dijo...

    Sólo comentar que quiero seguir leyendo. Esto envicia.

  3. Curro dijo...

    No acabara asi no? ahhhh,q final más tristeee, vamos a continuar su viaje, a ver un poco del desenlace feliz. :D