Anexos de El Encuentro
Epílogo
La noche ha caído en Newope al mismo tiempo que el caos desatado por la huída de los magos y los visitantes. Los muertos en la batalla han sido varios, especialmente en la explosión de las afueras, en el robo de las monturas de los extranjeros y al caer la muralla.
La habitación del Juez, Freckles, ha estado en silencio durante muchas horas. El Decreto no recogía qué hacer ante tantos problemas. Quizás el orden previsto sea restaurar la muralla primero, incinerar a los caídos después e intentar restaurar todo lo antes previsto. Pero la herida de la derrota sufrida por un puñado de enemigos podía cicatrizar en el pueblo, harto de batallas internas.
- ¡Freckles! - Zumo se acercaba al juez, estrepitosamente nervioso. - Los habitantes han entrado en cólera, están discutiendo entre ellos. Algunos son familiares de los magos huidos, y están luchando contra la guardia por haberlos atacados. Otros están clamando venganza por las muertes. Señor Juez... - el hombre cogió aire. - Estoy viendo una nueva Guerra Civil delante nuestra.
El Juez se levantó de su asiento, sin emitir ningún tipo de ruido. Cerró el libro de El Decreto con un fuerte golpe, y sin mediar ninguna palabra partió hacia la Plaza Central de Newope. A pesar de las advertencias de "la voz del pueblo", Zumo, sobre el peligro de marchar ante la revolución del pueblo, el hombre se dirigió sin miedo, sin hablar, como si estuviera loco. Y lo más extraño, sin el libro que había dictado qué hacer en los últimos años.
- ¡Señor Zumo! - un hombre, con auténtico rostro de terror había entrado sin avisar. - ¡Han matado a Grendel!
- ¡¿Por qué?! - se preguntó Zumo asustado. - ¡¿Por qué nos matamos entre nosotros?!
- Señor... le han dado una paliza terrible, y todo por tener una marca en la frente con un signo mágico. La gente está actuando radicalmente, y la Guardia, además de contar con varias bajas, no tiene recursos suficientes para detenerlos a todos.
- Maldición... - se quejaba Zumo. - ¿Qué es lo que realmente quieren?
Unos minutos más tarde, Freckles estaba en la plaza. Por suerte, algunos Guardias que aún le respetaba, le protegían para que pudiera dar su discurso. Los insultos, la violencia verbal y física, el odio, la desesperación y la incomprensión, se unían en la Plaza, donde las peleas eran frecuentes y el caos dominaba.
- ¡Habitantes de Newope! - gritó el Juez. - ¡No podemos matarnos entre nosotros! ¡No podemos culparnos! ¡Si queremos encontrar un culpable debemos de mirar en nuestro interior, y no a nuestros vecinos! - la gente se silenció, esperando las palabras del hombre, sin entender realmente qué quería decir. - ¡El Decreto es el verdadero culpable de todo!
- ¡No puedes decir eso! - gritaba la gente, asustada ante la insolencia de insultar el libro que había guiado sus vidas. - ¡La magia ha sido la culpable de todo!
Zumo, que estaba escondido entre la gente, saltó a escena.
- ¡No Freckles! ¡La culpa es tuya que no sabías leer El Decreto!
Los gritos de abucheos y aplausos se mezclaban. "La Voz del Pueblo" sacó el Decreto delante de todos. El pequeño hombre se encaró con el Juez, mostrando el libro a los habitantes.
- ¡Freckles les dio tiempo a ellos! - refiriéndose a los extranjeros. - ¡Debió haberlos eliminado rápidamente! ¡Incluso teníamos un traidor! ¡Tino no ha sido encontrado, todo hace suponer que es uno de los magos!
- ¡Sabes como yo que tenían derecho a un juicio! - gritó el Juez. - ¡Intento solucionar las cosas! ¡Intento dar un paso adelante! ¿Por qué te opones a mi, Zumo?
- ¡Por que esta ciudad necesita algo nuevo! ¡Llevas razón! ¡Pero necesita alguien que sepa interpretar El Decreto bien! ¡Alguien como yo! ¡Luchad aldeanos! ¡Luchad!
La llamada a la cólera del parlanchín surtió efecto. La gente se abalanzaron los unos a los otros, con una locura total. Realmente golpeaban a gente que no sabían si pensaban lo mismo, pero necesitan quitar su odio a base de golpes.
En Newope había estallado una guerra mucho más terrible que la anterior. Una guerra efímera en la que no existían ideologías ni valores que defender. Simplemente había que eliminar el odio que llevaban dentro.
Esa noche, tras largas contiendas, el Juez perecía a manos de su ciudad. Sin poder explicar su plan, sin la capacidad de hablar. Tal y como él mismo había tratado a los visitantes.
Zumo acabó alzándose victorioso, y reconocido por el pueblo para guiarlos. Newope amanecería con nuevas intenciones.
Anexo: La Luna Rota
La Luna Rota es como la luna conocida por cualquier lector, con la diferencia de que aparece fraccionada, con tres pequeños trozos a su derecha, que orbitan la tierra. Para los habitantes de la historia, la Luna siempre ha sido así, no se preguntan nada más.
Anexo: La Ciudad de Newope
Newope es una ciudad en pleno desierto. Construida especialmente de piedra, está rodeada por una gran muralla circular. Bajo ella hay lo que se llaman subterráneos, que realmente son las calles más antiguas de la ciudad que han sido hundidas en la arena. La Plaza Central, justo en el centro radial de la muralla, está decorada con un suelo cristalino y azulado.
No existe ningún tipo de dinero, ya que el régimen comunista reglado por El Decreto hace que al nacer una persona tenga que trabajar en un determinado lugar. Incumplir esa norma está castigado con prisión, pero cumplirla ofrecerá todo lo necesario para una vida básica (alimentos, vivienda, ropa). La población es muy alta considerada con cualquier otra ciudad del mundo, superando el millón de habitantes.
No tiene relaciones con ninguna otra ciudad del mundo, ya que viven a varios Km. de cualquier otra civilización. Referente a la religión, no cuentan con ninguna, por lo que se les puede considerar a todos ateos.
El clima es caluroso, con lluvias poco frecuentes a lo largo de los años. No hay un río cerca, pero consiguen agua de las Manzanas de Agua, que siembran en toda la ciudad. Estas manzanas pueden crecer sin necesidad de ser regadas, y además simbolizan el alimento fundamental de los ciudadanos.
Todos los habitantes tienen los mismos deberes y derechos, si bien hay tres cargos especiales: El Juez, quién dictamina como utilizar el libro de leyes (El Decreto), La Voz del Pueblo, encargado de recopilar información de las grandes masas de habitantes, y el Defensor, que deberá argumentar en contra para ofrecer otro punto de vista.
En la historia de la ciudad, conocida por sus habitantes actuales, está el hecho de su fundación tras la unión de varios clanes del desierto, utilizando una normativa para vivir juntos. Esa normativa evolucionaría a lo largo de los años hasta el actual Decreto. La ciudad puede tener unos dos mil años de antigüedad. Fue el lugar del mundo pionero en descubrir la magia, lo que ocasionó una guerra por miedo a romper las normas. Tras la guerra, todos los magos fueron expulsados, dejando el miedo social a una nueva batalla.







3 opiniones :
2000 años de antiguedad, pero, Onuha es más antigua ¿verdad?
jejejejejej
Tu provincialismo te delata, pero no, Newope es más antigua. Date cuenta que antes de la fundación ya había clanes organizados. Así que sumale unos añitos a lo que es la civilización.
¿Dónde está el régimen comunista?
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